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Escribimos estas líneas con la emoción que sentimos por la lección que dieron esos cerca de 20 mil pobladores de San Juan de Lurigancho, El Agustino y el Rímac durante el “Baile de los cepillos”, el día domingo 11 de octubre. Se demostró así que es un mito aquel pensamiento común que sustenta que al pueblo pobre solo le queda esperar y recibir lo que el Estado o personas de buen corazón le puedan dar, porque no tiene nada que compartir. Quienes tuvimos el privilegio de ver esos rostros transparentes, sencillos, con esa alegría sincera y desprendida que caracteriza a los pobladores económicamente humildes, pero afortunados por poseer esa inmensa riqueza espiritual que los conduce a realizar hazañas en favor de quienes jamás verá y que con su ejemplo de gran solidaridad se constituyen en un modelo a seguir. Esa es una gran lección de vida que nos brindaron los padres, madres y alumnos de las escuelas donde EDUVIDA interviene con su programa “Salud Bucal con Buen Trato”. Porque esos pobladores con mucho entusiasmo se apostaron en doble fila desde tempranas horas del domingo, día usualmente de descanso, tomando esta acción como una noble misión trazada. Ese día ellos se propusieron brindar mensajes educativos al país, sobre cómo cuidarse de las caries y otras dolencias bucales con el hábito del cepillado diario, lo transmitieron con esos afiches, pancartas y creativos cepillos dentales que mostraban como símbolo de la acción. Desde días antes supimos de sus afanes y esmero por presentar los mejores trabajos aquel domingo; visitamos escuelas donde observamos como padres, madres, docentes y alumnos confeccionaban con alegría sus cabezas de cepillos, cepillo símbolo y diversos adornos con los que se presentarían al “Baile de los cepillos”, supimos también de sus ansias porque llegue el día central y comprobar que su delegación era la más numerosa, la mejor presentada, la más ordenada, en fin. El buen trato fue otro mensaje que ellos supieron transmitirnos muy bien, con la única forma como esta se puede enseñar: con el ejemplo. Así observamos brigadas de disciplina conformadas por los padres y madres de familia dirigentes de las APAFAS (Asociación de padres de familia de las escuelas), quienes con sus chalecos característicos cuidaban el orden de su delegación, con alegría y siempre con el buen trato entre todos, porque así lo aprendieron muy bien en los diversos talleres que EDUVIDA dirigió durante sus años de permanencia en la escuela, y porque ese fue el compromiso que ellos firmaron para participar en la acción. Gratitud también merecen las Promotoras de Salud de San Juan de Lurigancho, quienes contribuyeron solidariamente con EDUVIDA durante ese día con la organización. Esta entidad de base conformada por humildes mujeres de los asentamientos humanos demostró que tienen un verdadero compromiso con la salud de la población. Líneas especiales merecen nuestros queridos docentes y directores de las escuelas, en quienes se puede delegar responsabilidades sociales, que bien asumidas, los convierte en verdaderos gestores de desarrollo humano para la población. Este sector de profesionales posee un inmenso compromiso que los conduce a trabajar con ese gran desprendimiento que los caracteriza cuando se involucran y comprometen con un fin. Y eso es lo que nos demostraron aquel día, los vimos con aquella sonrisa sincera, esa alegría que siempre los acompaña, esa capacidad de solidaridad y compromiso que ya conocemos de tantos trabajos y sueños emprendidos, como cuando construimos “El Cepillo más grande del mundo” de 1.120 Km., en la avenida Arequipa, Lima (2005) o cuando nos propusimos realizar la “Cadena de cepillos más grande del mundo”, que finalmente midió 6.760 Km., según el Notario Público, pero que realmente fue de aproximadamente 9.000 Km. (2007), porque éste se cansó de medir. Recordamos que gran parte de estos cepillos los llevamos a los escolares de Ica, Pisco y Chincha que habían sido asolados por un terremoto. Recuerdo que una pequeña escuelita del nivel inicial aquella vez nos dio una lección de vida, porque siempre aprendemos de nuestras escuelas, y nos sentimos privilegiados por ello. Al término del evento de la “Cadena de cepillos más grande del mundo”, unos padres y madres se nos acercaron y dijeron que querían donar todos sus cepillos con los que habían participado a los escolares víctimas del terremoto, que habían perdido hasta sus casas. Nosotros los miramos y nos encontramos con esa enorme sencillez y generosidad que bien reconocemos en nuestros pobladores y nos emocionamos cuando al decirles que podían llevarlos porque también sus niños los necesitarían. “Eso acordamos en nuestra asamblea y estamos muy contentos de donarlos a esos niñitos”, fue su respuesta. En este “Baile de los cepillos”, nuestros Docentes Coordinadores del Programa en las escuelas brillaron como verdaderas estrellas, porque realmente lo son. Extendemos nuestra gratitud y reconocimiento por su gran papel como líderes del programa “Salud Bucal con Buen Trato”, que desde hace doce años tomaron como compromiso, años que ni aún pensándolo bien nos parecen tantos. Recordamos aún aquellos niños pequeños que realizaron una hermosa canción a la salud bucal y el buen trato, con sus afiatadas voces que se esforzaban por subir cada vez más alto y terminando al final con aquella venia que nos emocionó tanto; los zanqueros alargando sus brazos para saludarnos, aquellos niños y niñas músicos de las bandas escolares entonando canciones bailables, los docentes y niños con polos de colores diferentes por cada aula, aquellos preciosos y creativos cepillos símbolos que cada escuela portaba y que brindaba enorme colorido al ambiente, junto a sus canciones y bailes, los padres y madres con una disciplina y orden sorprendente para la inmensa cantidad de miles de pobladores. Todos con aquella alegría y buen trato que reinó durante el evento quedará para siempre entre nuestros bellos recuerdos, estas y muchas otras cosas que vivimos aquel día. Como no resaltar el gran papel de nuestro equipo de profesionales de EDUVIDA que, cual líderes de la población, dirigieron desde meses antes la organización del evento. Atrás quedaron las reuniones de coordinación todos los días a la 1:30 p.m. para tomar el pulso a la acción en las escuelas, los informes, los reajustes, la planificación, las ideas creativas para el día central, las canciones, los lemas que coreábamos como equipo, los talleres de motivación con los docentes y directores, los mapas de ubicación, las miles de coordinaciones, invitaciones, llamadas telefónicas, las mesas de trabajo con las organizaciones sociales y muchas otras cosas que guardamos como recuerdo, porque este gran equipo ya hizo historia en EDUVIDA y escribió una página en la historia de salud preventiva en nuestro país. Agradecemos también a nuestros amigos y amigas de las diferentes organizaciones sociales, Ministerios de Educación, Salud, y de la Mujer, universidades públicas y privadas, colegios profesionales, Municipalidades, Promotoras de Salud, directivos, funcionarios, Colegio de Notarios Públicos, hospitales como el de San Juan de Lurigancho, La Marina, Hermilio Valdizán, bomberos, Policía Nacional, voluntarios, y muchos otros amigos (algunos ahora en el extranjero), con los cuales compartimos varios meses de planificación del evento, en las cálidas y recordadas Mesas de Trabajo que efectuamos en el local del Colegio Odontológico del Perú Región Lima, a cuyo decano, Dr. Raúl Botetano, reconocemos su capacidad de identificación y compromiso con los objetivos a favor de la salud bucal preventiva. En EDUVIDA realizamos esta misión y lo agradecemos, porque es una bella oportunidad de trabajar por nuestros queridos niños y niñas de las escuelas ubicadas en lugares donde no llega mayor apoyo por lo esforzado o arriesgado de las zonas. Buscamos una mejor calidad para su vida actual y futura. Por ello, en esta especial ocasión, expresamos nuestra gratitud por siempre para LED (Servicio de Liechtenstein para el desarrollo), única entidad que apoya a EDUVIDA desde su fundación, ellos son un modelo de desarrollo del cual aprendemos mucho.
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En EDUVIDA, corren nuevos vientos de cambio sobre la conceptualización de la salud bucal y el buen trato. Un cambio principal está referido a nuestro nuevo enfoque sobre la salud bucal, que transversa contenidos del buen trato.Es una nueva mirada sobre la salud bucal, tradicionalmente asociada a la salud sin hallar una ligazón directa con la salud mental de las personas. Nuestro concepto integra las dimensiones física y mental, basada en que la autopercepción corporal de las personas influye directamente en la autoestima. Los niños con frecuentes problemas de salud como pérdidas dentales, infecciones, dolores por caries y enfermedades periodontales, suelen presentar baja autoestima. Ello, ligado a las condiciones de violencia familiar y alta prevalencia de maltrato infantil en nuestro país, configura un panorama que no favorece la formación de personas seguras de sus capacidades en el ámbito de los estudios, desarrollo personal y laboral. Por tanto, consideramos que la alta prevalencia de caries dental en los niños es aún una cara oculta del maltrato infantil, por negligencia no sólo de las familias, sino lamentablemente de nuestro sistema social que considera los padecimientos bucales como un estado casi “natural” en todas las personas. Las secuelas a largo plazo atentan no sólo contra la salud física sino contra la salud mental, la autoestima principalmente, que en muchos casos es más difícil de rehabilitar. El riesgo es aún mayor al no existir una conciencia adecuada en la población sobre la importancia de cuidar la salud bucal y las secuelas de tal descuido. Muy pocos ligan directamente la problemática bucal con la salud mental, el maltrato y la autoestima. Observamos que las propuestas en salud bucal pública son generalmente vistas desde la óptica tradicional, más aún el énfasis de estas propuestas considera el mayor peso de su intervención en el campo de la rehabilitación, dejando el trabajo preventivo como una tarea adicional que refuerza la intervención rehabilitadora central y no al revés como lo entendemos en EDUVIDA. La problemática sobre la que actúa EDUVIDA está contextualizada al tema de la prevención y promoción de una buena salud bucal para los escolares, sus docentes y familiares. Nuestro enfoque resalta además la preservación de una adecuada salud mental de los niños y niñas, ligado directamente a la autoestima, al como autoperciben su imagen. Si su realidad se muestra con una alta prevalencia de caries y enfermedades periodontales, afectará la autoestima de los niños y será además evidencia de una forma de maltrato por negligencia de sus padres o tutores, constituyéndose en otra cara del maltrato infantil. Esta es la realidad sobre la que actúa EDUVIDA y en la que lanza su propuesta de un programa de salud bucal preventiva, que incorpore acciones no sólo en el campo de la salud física bucal sino que estas se enlacen con acciones en el campo de la salud mental, la autoestima principalmente, de los niños escolares de nuestro país. |
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Nuestra mirada sobre
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Prevenir la enfermedad tiene un contexto más amplio que sólo la medicina, ya que abarca vivienda, alimentación y educación, entre otros factores; de éstos, el esfuerzo en educación es una de las acciones de máximo provecho por los resultados que se obtienen en función del esfuerzo realizado. |