¿En qué se unen la salud bucal

con la salud mental?  
Escribe: Mg. Rosa Sence
Directora general EDUVIDA

El estado de nuestra boca tiene un impacto en nuestra salud, no sólo a nivel físico sino también repercute en nuestra autoestima, hablamos entonces de la salud mental, ya que la autopercepción de la propia imagen es parte importante de la formación de nuestra autoestima, si nos vemos con una imagen disminuida por carecer de dientes o padecer enfermedades bucales como la gingivitis, piorrea, halitosis (mal aliento), nos sentiremos como con una minusvalía, desvalorizados incluso socialmente, ya que si, por ejemplo, un adulto o joven postula a un trabajo debe siempre sonreír con amabilidad y si no tiene sus dientes sanos o le faltan dientes tenderá a sonreír nerviosamente u ocultará su boca, por supuesto que siempre preferirán contratar a una persona que sonría con más naturalidad.

En el caso de los niños las situaciones a veces suelen ser más difíciles, ya que su capacidad de tolerancia al fracaso y burla de sus compañeros aún está en formación y depende en gran medida de sus experiencias en la escuela que es el espacio donde pasa gran parte de su vida. De allí que los diversos sobrenombres o “apodos” con los que se les suele designar a los niños que padecen apiñamiento dental, dientes “chuecos” o torcidos, gingivitis u otros  estados no sanos, contienen generalmente una cierta dosis de crueldad o inconciencia sobre la repercusión que tendrá este sobrenombre para los niños o niñas que los reciben y que muchas veces duran a nivel mental por mucho tiempo, sino toda la vida.

Consideramos que la alta prevalencia de caries dental en los niños se  constituye en una cara aún oculta del maltrato infantil, por negligencia no sólo de las familias, sino lamentablemente de nuestro sistema social que considera los padecimientos bucales (caries) como un estado casi “natural” en todas las personas.

Las secuelas de esta problemática (95% de caries dental en niños peruanos) a largo plazo atentan no sólo contra la salud física sino contra la salud mental, la autoestima principalmente, que en muchos casos es más difícil de rehabilitar. El riesgo es aún mayor al no existir una conciencia adecuada en la población sobre la importancia de cuidar la salud bucal y las secuelas que este descuido acarrea. 

El tema de la nutrición y consumo de alimentos saludables por los niños en el hogar, tan ligado a la conservación del estado de la salud bucal, está definido centralmente por los padres o tutores a su cargo, no obstante los niños también participan  en algunas decisiones referidas a sus alimentos, sobre todo cuando disponen de algún dinero para la lonchera escolar que consumirán durante la hora del recreo, de allí que la educación en salud y nutrición que les demos a los niños y niñas escolares debe ser similar a la que les damos a los padres.

Observamos que las propuestas en salud bucal pública son generalmente vistas desde la óptica tradicional, que considera el énfasis de su intervención en el campo de la rehabilitación, dejando el trabajo preventivo como una tarea adicional menor que refuerza la intervención rehabilitadora central y no al revés como lo entendemos en EDUVIDA.

Muy pocos ligan directamente la problemática bucal con la salud mental, el maltrato y la autoestima, nuestra nueva mirada sobre esta realidad nos debe movilizar a una actuación urgente  en este campo. Unir esfuerzos para revertir esta realidad es por ello un imperativo.
 
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